|
Introducción
Los Ciprinodontidos o killis como
mas comúnmente se les conoce
son un apasionante grupo de peces que inexplicablemente enganchan a todo
el aficionado que los mantiene como es debido,para ello la mejor manera
de adquirir experiencia a través de otros aficionados es asociarte a
alguna asociación.
A través de los socios podremos conseguir esos bellos peces que siempre
vemos en libros y lamentablemente raros en las tiendas.
Una de las cosas que consiguen estos peces es, que mejoremos nuestra
actitud hacia su mantenimiento.
Debido a su curioso sistema de reproducción, en el deberemos intervenir
unido a sus hábitos alimentarios, prefiriendo comida viva hace que
irrebediablemente les tengamos que prestar un poquito mas de atención día
a día.
Otro de los atractivos de los killis es el poder suponer sus diferentes
habitats cuando observamos charcas procedentes de inundación o
estancadas.
Sin ir mas lejos en el litoral mediterráneo de la península habitan
varias especies de killis.
También es factible conseguir peces salvajes o descendencia de aquellos
que, capturados por aficionados dispuestos y con posibilidad de hacer el
papeleo burocrático para poder traer peces de otros países.
No olvidemos que los killis habitan muchas veces, nichos marginales
donde otros peces mueren mucho antes, eso hace que en un viaje de pesca
los killis sean de los peces que en teoría menos complicados son de
encontrar.
El mantenimiento de este grupo de peces es uno de los mas económicos
dentro de la acuariofilia ya que los peces ( salvo excepciones ) no
precisan de mucho espacio y tampoco necesitan acuarios altamente
equipados, sino pequeños acuarios donde alojaremos a cada especie,
procurando no mezclarlos para evitar cruces indeseados.
De esta manera lo ideal para estos peces son estanterías o incluso
habitaciones enteras con multitud de pequeños acuarios llenos de
plantas y con parejas o tríos de coloridos peces
Los killis forman parte de una
heterogénea familia de peces ciprinidóntidos ovíparos en la cual hay
varias decenas de géneros y unos cuantos centenares de especies.
Entre ellos, los hay ANUALES y NO ANUALES: los primeros dependen del régimen
de lluvias en los ecosistemas que habitan: cuando llegan las lluvias e
inundan el territorio, se producen desbordamientos de ríos, canales,
lagunas, etc. y con ello, se forman pequeñas charcas temporales que
resultan ser ecosistemas aptos para estos peces, los cuales se irán
secando progresivamente una vez terminada la estación lluviosa.
Son anuales los Austrolebias, Simpsonichthys, Pterolebias y Megalebias,
entre otros.
Tenemos también especies NO ANUALES: a este grupo pertenecerían por
ejemplo, los Aphyosemion, Epiplatis (África), Aplochelius (Asia),
Rivulus (Sudamérica) entre otros, también.
Una característica propia de estos peces es que su modo reproductivo
permite cierto manejo de los huevos: pueden enviarse por correo, puede
precipitarse o retardarse su eclosión, ya que éstos tardan un tiempo
-variable según las especies- conocido por DIAPAUSA, en eclosionar.
Todos los killis -algunos más, otros menos- permiten ser manejados de
una manera totalmente diferente a otros peces: la posibilidad de
manipular sus resistentes huevos nos brinda un abanico enorme de
opciones a la hora de elegir un método de incubación o de disponer de
estos huevos para intercambios, pudiéndose almacenar por algunas
semanas (en no anuales) e incluso meses(en anuales y semianuales)
Además, los killis muestran un dimorfismo sexual muy evidente, llegando
al punto en que es fácil confundir las hembras de unas especies con las
de otras, más no así los machos, que son espectaculares y casi
inconfundibles, a excepción quizá de algunos Rivulus y Nothobranchius,
con honrosas excepciones como el Nothobranchius fuscotaeniatus, cuyas
hembras muestran un colorido excepcional.
Los peces anuales tienen un desarrollo rápido, ya que deben completar
su ciclo vital en el transcurso de unos pocos meses; por lo tanto su
mantenimiento es bastante dinámico: hay que estar más pendiente de
ellos, al contrario de lo que sucede con los no anuales que requieren,
quizá, unos cuidados no tan intensivos. Hay que tenerlo en cuenta a la
hora de seleccionar especies, así como el rango de temperaturas que
toleran bien (así, no conviene por ejemplo adquirir Aphyosemion, o
peces del grupo Cameronense, o ciertos Diapteron, en localidades en
donde el calor es extremo e incontrolable, ya que rápidamente perderíamos
esas poblaciones).
Precaución: Los killis no se encuentran en los comercios a excepción
de unas pocas especies de dudoso origen; hay que evitar su adquisición
ya que de lo que se trata es de preservar las especies, muchas de ellas
en peligro de extinción a causa de la intervención del Hombre en su hábitat
natural, y ello difícilmente se consigue practicando y fomentando las
hibridaciones.
Para obtener killis debe recurrirse, preferiblemente, a asociaciones
especializadas -las cuales han proliferado en los últimos años- y
también al intercambio entre aficionados responsables, algunos de los
cuales se han ganado el reconocimiento internacional como criadores
llevando a concurso sus especies. En dichos concursos se subastan especímenes
de primera calidad, los cuales han sido receptores de premios.
¿POR QUÉ ADQUIRIR KILLIS?
* Son peces muy bellos con una amplia gama de colorido.
* Suelen ser de talla pequeña, entre 4 y 8 cms. con muy escasas
excepciones.
* Requieren instalaciones pequeñas y sencillas.
* Es un reto sacar adelante una población y poder compartirla con otros
aficionados, mediante el intercambio.
* Es un reto mayor, el poder llevarlos a concurso y merecer premios.
* Es otro reto mantener cultivos de alimento vivo.
* Por compromiso con la Naturaleza, por preservación.
* Relacionan a mucha gente, creando fuertes lazos de amistad.
* Es desestresante y mantiene un nivel de actividad fácil.
* Actualmente gracias a las asociaciones, hay mucha información y apoyo
táctico.
Los killis ocupan biotopos muy diversos, algunos habitan desiertos áridos
soportando temperaturas muy elevadas (Ej. Cyprinodon macularius en
Arizona y México), otros aguas salinas (zonas costeras) o parajes
nevados (Ej. Fundulus diaphanus en Canadá), en este caso soportando
temperaturas bajas, por lo que no se puede establecer un modelo válido
para todas las especies: habrá que atender a las necesidades
particulares de cada una en función de su origen geográfico, ya que
finalmente el tipo de suelo, junto con la vegetación circundante, el
tamaño de la charca, el régimen de temperaturas y lluvias, son los que
condicionan la calidad del agua, el comportamiento reproductivo, la
duración del ciclo vital, etc. de cada especie.
Es pues, recomendable, averiguar siempre de dónde procede un killi, a fín
de poder ofrecerle unos parámetros lo más parecidos posibles a los que
tendría en su hábitat. Es tal su difusión y tantas las especies que
hay, cada una de ellas adaptada a un lugar determinado, que no se puede
generalizar.
Incluso dentro de un mismo género, se dan variaciones importantes al
respecto. Como ejemplo, los Fundulus de Norteamérica, se pueden
encontrar tanto en aguas muy mineralizadas y hasta salinas, como en
aguas negras y blandas. Y algo similar ocurre con los Aphyosemion en África:
algunas especies habitan en richuelos que transcurren entre la densa y
alta vegetación selvática, protegidos bajo su sombra, mientras que
otros viven en charcos de sabana casi descubierta, apenas algunos
arbustos alrededor, sufriendo intensas radiaciones solares que producen
una gran evaporación en la época calurosa.
Los conocidos por "Pupfish" son unos killis que viven en
agujeros enmedio del desierto de California, Arizona o México, algunos
de los cuales alcanzan salinidades 3 veces superiores a la del mar, o
bien temperaturas de más de 40ºC, o una carencia de oxígeno que sería
insoportable para otros seres vivos, y sin embargo, ¿quién diría que
todos los Cyprinodon viven así?, el propio Aphanius iberus es un
Cyprinodon y vive en clima mediterráneo, ocupando incluso canales de
agua dulce.
Incluso el tamaño de la cuenca es importante: como se sabe, cuanto
mayor es un embalse, más estables son sus parámetros. Es lógico
pensar que las especies provinientes de cuencas pequeñas estarán mejor
preparadas para los cambios, tanto los que afecten a temperatura como a
dureza del agua, y a veces, si la ubicación es litoral, debido a la
influencia de la bruma, también los que afecten a la salinidad.
Podemos encontrar Killis en su ambiente salvaje en todos los Continentes
excepto en Australia: los anuales ocupan acuíferos que permanecen secos
unos meses al año, tales son las charcas temporales, que a veces se
llenan debido a la lluvia y a veces debido a la ascensión del nivel freático,
o bien debido a inundaciones provenientes de ríos o lagunas próximas.
En semejante ambiente encontramos Nothobranchius en África y los
conocidos anuales de Sudamérica, entre los que se encuentran
Austrolebias, Cynolebias, Megalebias, Moema, Nematolebias, Plesiolebias,
Pterolebias, Rachovia, Renova, Simpsonichtys y Spectrolebias, muchos de
los cuales están más afectados por el desbordamiento de los ríos que
no directamente por la lluvia.
Los killis no anuales, en cambio, ocupan acuíferos permanentes, algunos
más estables que otros; en especial, el manglar es un tipo de costa en
el que se funde un acuífero dulce -por ejemplo la desembocadura de un río-
con el mar, produciéndose en él contínuos cambios de salinidad,
circunstancia que toleran perfectamente los Rívulus, habituados a nadar
entre las raíces aéreas de los árboles Rizophora en convivencia con
peces y crustáceos marinos.
Contamos también entre los no anuales con los Aphyosemion, género al
que pertenecen algunas especies consideradas como "de inicio",
y con los Fundulopanchax, que son considerados también como semianuales
debido a que tienen un comportamiento reproductivo variable dependiendo
de la climatología, llegando a enterrar sus huevos en el sustrato tal
como harían los anuales si su charca llegara a secarse.
Otros no anuales son los Epiplatys y los Scritaphyosemion en África y
los ya mencionados Rívulus en América.
Publicado en KT

|
Sugerencias:
|